Santa Cena

Sacramental

 

" Cuando llegó la hora se puso la mesa, y los apóstoles con El. Y díjoles: Ardientemente he deseado comer esta pascua con Vosotros antes de padecer, porque os digo que no la comeré más hasta que sea cumplida en el Reino de Dios".

(Lucas 22 14-16)

 

 

Es Domingo de Ramos en Granada y el Realejo desde primeras horas de la mañana viste sus mejores galas, preparando ese gran momento que indica que la Semana Santa ha llegado al barrio, y no es otro que ver salir por la puerta de la Catedral del Realejo, la marea roja y blanca, que forma la Ilustre y Real Cofradía de Nazarenos de la Santa Cena  Sacramental y Maria Santísima de la Victoria.

 

Esta Hermandad tiene su fecha de fundación en 1926. Relata, en su paso de misterio , uno de los momentos cumbres de la doctrina Cristiana , la institución de la Eucaristía. Hermandad que goza del cariño de muchos granadinos.

Nos centraremos en comentar este paso de misterio, el cual ya al finalizar la Semana Santa de 1926, los denominados  " Caballeros de la Santa Cena" disponían de un boceto , el cual habían encargado a Eduardo Espinosa Cuadros.
     

Espinosa Cuadros se convirtió en uno de los escultores más importantes de Granada de finales del S.XIX y principios de S.XX. Fueron discípulos de él gente tan importante como Sánchez Mesa o López Azaustre. Cuenta entre su producción con obras de gran importancia, pero sin duda  es el conjunto escultórico de la Santa Cena, su obra más importante, calificándose como la mejor Cena de Andalucía. El maestro se inspiro claramente en la Cena de Leonardo y el conjunto escultórico de Juan de Juanés del museo del Prado.

Las 13 obras de arte que componen el misterio son todo un universo de gestos, movimientos y expresividad, haciendo a cada una de las imágenes plenamente singulares a la vez que supeditadas entre si.

La realización de este grupo escultórico,  por el que la Cofradía pago 2500 pts, fue un trabajo de gran envergadura en el que empleo dos años, hasta que fue bendecido el 19 de marzo de 1928. Fue necesaria la ayuda de sus discípulos más aventajados y la contratación de aprendices, y el traslado del taller a unas dependencias abandonadas de Santo Domingo. Cuenta Domingo Sánchez Mesa, que él mismo talló sin puntos las figuras de Pedro, Felipe y Simón y el resto lo tallo el maestro, su sobrino y Benito Barbero.

Las figuras están echas de Madera de pino policromada, midiendo el Señor 160cm. El conjunto esta formado por trece esculturas de bulbo redondo, alrededor de una mesa rectangular. La figura central de la composición es Jesús sentado a la mesa al igual que los Apóstoles Juan Pedro, Bartolomé, Mateo, Santiago el menor, Andrés Simón y Judas Iscariote, mientras que permanecen de pie los Apóstoles Tomas, Judas Tadeo, Felipe y Santiago, lo que dota a la escena de gran movimiento, y a su vez de un acertado equilibrio pues Jesús dirige su mirada hacia la izquierda mientras que extiende su mano derecha hacia el otro lado. 
     

Jesús presenta la cabeza ligeramente inclinada hacia la derecha, la mirada frontal y la boca entreabierta, por la que se ve la dentadura superior. Peina su larga cabellera ondulada de tonos sienas con reflejos dorados cayendo sobre los hombros con raya en medio, con barba y bigote. Viste túnica de color rojo anaranjado y manto azul Prusia sobre el hombro izquierdo. A izquierda se sitúan Juan, Felipe, Mateo, Santiago, Andrés y Judas Iscariote que además de estar en posición más alejada se gira ocultando a su espalda la bolsa con el pago de su traición. A la derecha de Jesús se encuentran Pedro, Tomas, Bartolomé, Judas Tadeo, Santiago el menor y Simón.

Esta disposición, al igual que la Cena  de Leonardo, se cambió cuando para aliviar el trabajo de los costaleros, se redistribuyeron las imágenes, que antes cargaban en su mayoría sobre un mismo costero. No obstante en su capilla se puede observar su distribución original.

Mientras este paso era llevado a ruedas, lo que sucedió hasta 1990, cuando se creo una cuadrilla de hermanos costaleros, disponía de un mecanismo que le permitía avanzar mostrando el costero más ancho al frente, en aquellas calles donde por su anchura era posible ofreciendo una imagen espectacular que ya forma parte del pasado.

Entre el Ajuar procesional, podemos destacar las potencias de plata del Cristo, de Antonio Vilchez. Y como accesorios, el mantel de la mesa, jarra, jofaina de plata para el lavatorio, cáliz de madera de Espinosa, copas y jarritas.

Este conjunto empezó a ser restaurado en el año 2000 por Francisco Marín Cruces en las imágenes del Señor y de San Juan Evangelista y otro Apóstol en el año 2001. La intervención consiste en controlar el estado de Unión del conjunto, consolidando las partes despegadas o debilitadas, usando materiales compatibles con los originales que son reversibles y estables. Una vez fijado el estrato pictórico, se procede a la eliminación de las cabezas de los clavos que se ven en la superficie,  se extraen todos aquellos que sea posible y se eliminan los tornillos metálicos que fijan la obra al banquillo, sustituyéndolos por espigas de madera. En el caso concreto de la figura del Señor, se procedió a eliminar la puntilla que sujetaba el dedo anular de  la mano derecha, así como al espigado y unión de las piezas que formaban los metatarsos de ambos pies. También se le inyectaron cosolidantes en las grietas del soporte, se eliminaron repintes de las vestiduras y del pie con procedimiento mecánico o químico. A continuación se llevo a cabo el proceso de limpieza, para eliminar el barniz envejecido y la suciedad, después al estucado y reintegración cromática de las distintas lagunas existentes, para acabar con la aplicación de un barniz protector con resina natural y sintética.

En definitiva estamos ante una obra cumbre de la imaginería Granadina, que muestra toda su majestad en la tarde del Domingo de Ramos. Momentos entrañables se pueden vivir sobre todo al regreso de esta gran Hermandad en su bendito barrio del Realejo.