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Es Domingo de Ramos en Granada
y el Realejo desde primeras horas de la mañana viste sus mejores galas,
preparando ese gran momento que indica que la Semana Santa ha llegado al
barrio, y no es otro que ver salir por la puerta de la Catedral del
Realejo, la marea roja y blanca, que forma la Ilustre y Real Cofradía de
Nazarenos de la Santa Cena Sacramental y Maria Santísima de la
Victoria.
Esta Hermandad tiene su fecha de fundación en
1926. Relata, en su paso de misterio , uno de los momentos cumbres de la
doctrina Cristiana , la institución de la Eucaristía. Hermandad que goza
del cariño de muchos granadinos.
Nos centraremos en comentar este paso de misterio,
el cual ya al finalizar la Semana Santa de 1926, los denominados "
Caballeros de la Santa Cena" disponían de un boceto , el cual habían
encargado a Eduardo Espinosa Cuadros.
Espinosa Cuadros se
convirtió en uno de los escultores más importantes de Granada de finales
del S.XIX y principios de S.XX. Fueron discípulos de él gente tan
importante como Sánchez Mesa o López Azaustre. Cuenta entre su
producción con obras de gran importancia, pero sin duda es el
conjunto escultórico de la Santa Cena, su obra más importante,
calificándose como la mejor Cena de Andalucía. El maestro se inspiro
claramente en la Cena de Leonardo y el conjunto escultórico de Juan de
Juanés del museo del Prado.
Las 13 obras de arte que componen el misterio
son todo un universo de gestos, movimientos y expresividad, haciendo a
cada una de las imágenes plenamente singulares a la vez que supeditadas
entre si. La
realización de este grupo escultórico, por el que la Cofradía pago
2500 pts, fue un trabajo de gran envergadura en el que empleo dos años,
hasta que fue bendecido el 19 de marzo de 1928. Fue necesaria la ayuda
de sus discípulos más aventajados y la contratación de aprendices, y el
traslado del taller a unas dependencias abandonadas de Santo Domingo.
Cuenta Domingo Sánchez Mesa, que él mismo talló sin puntos las figuras
de Pedro, Felipe y Simón y el resto lo tallo el maestro, su sobrino y
Benito Barbero.
Las figuras están echas de Madera de pino policromada, midiendo el Señor
160cm. El conjunto esta formado por trece esculturas de bulbo redondo,
alrededor de una mesa rectangular. La figura central de la composición
es Jesús sentado a la mesa al igual que los Apóstoles Juan Pedro,
Bartolomé, Mateo, Santiago el menor, Andrés Simón y Judas Iscariote,
mientras que permanecen de pie los Apóstoles Tomas, Judas Tadeo, Felipe
y Santiago, lo que dota a la escena de gran movimiento, y a su vez de un
acertado equilibrio pues Jesús dirige su mirada hacia la izquierda
mientras que extiende su mano derecha hacia el otro lado.
Jesús presenta la cabeza
ligeramente inclinada hacia la derecha, la mirada frontal y la boca
entreabierta, por la que se ve la dentadura superior. Peina su larga
cabellera ondulada de tonos sienas con reflejos dorados cayendo sobre
los hombros con raya en medio, con barba y bigote. Viste túnica de color
rojo anaranjado y manto azul Prusia sobre el hombro izquierdo. A
izquierda se sitúan Juan, Felipe, Mateo, Santiago, Andrés y Judas
Iscariote que además de estar en posición más alejada se gira ocultando
a su espalda la bolsa con el pago de su traición. A la derecha de Jesús
se encuentran Pedro, Tomas, Bartolomé, Judas Tadeo, Santiago el menor y
Simón.
Esta disposición, al igual que la Cena de
Leonardo, se cambió cuando para aliviar el trabajo de los costaleros, se
redistribuyeron las imágenes, que antes cargaban en su mayoría sobre un
mismo costero. No obstante en su capilla se puede observar su
distribución original.
Mientras este paso era llevado a ruedas, lo que
sucedió hasta 1990, cuando se creo una cuadrilla de hermanos costaleros,
disponía de un mecanismo que le permitía avanzar mostrando el costero
más ancho al frente, en aquellas calles donde por su anchura era posible
ofreciendo una imagen espectacular que ya forma parte del pasado.
Entre el Ajuar procesional, podemos destacar
las potencias de plata del Cristo, de Antonio Vilchez. Y como
accesorios, el mantel de la mesa, jarra, jofaina de plata para el
lavatorio, cáliz de madera de Espinosa, copas y jarritas.
Este conjunto empezó a ser restaurado en el año
2000 por Francisco Marín Cruces en las imágenes del Señor y de San Juan
Evangelista y otro Apóstol en el año 2001. La intervención consiste en
controlar el estado de Unión del conjunto, consolidando las partes
despegadas o debilitadas, usando materiales compatibles con los
originales que son reversibles y estables. Una vez fijado el estrato
pictórico, se procede a la eliminación de las cabezas de los clavos que
se ven en la superficie, se extraen todos aquellos que sea posible
y se eliminan los tornillos metálicos que fijan la obra al banquillo,
sustituyéndolos por espigas de madera. En el caso concreto de la figura
del Señor, se procedió a eliminar la puntilla que sujetaba el dedo
anular de la mano derecha, así como al espigado y unión de las
piezas que formaban los metatarsos de ambos pies. También se le
inyectaron cosolidantes en las grietas del soporte, se eliminaron
repintes de las vestiduras y del pie con procedimiento mecánico o
químico. A continuación se llevo a cabo el proceso de limpieza, para
eliminar el barniz envejecido y la suciedad, después al estucado y
reintegración cromática de las distintas lagunas existentes, para acabar
con la aplicación de un barniz protector con resina natural y sintética.
En definitiva estamos ante una obra cumbre de
la imaginería Granadina, que muestra toda su majestad en la tarde del
Domingo de Ramos. Momentos entrañables se pueden vivir sobre todo al
regreso de esta gran Hermandad en su bendito barrio del Realejo.
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